
“Un viento me dijo hay que
Ahorcarnos con CO2… “
Cuando los recuerdos vienen a uno, se pintan como fotografías; blanco y negro, sepia o hasta de colores. Son el susurro muchas veces del miedo, como para advertirnos. Somos las hojas secas que revolotean en el parque, los soldados que perdieron la guerra, los locos del mundo. He intentado cambiar muchas veces el pasado pero es imposible, vivimos de recuerdos. Aquellos recuerdos solo sirven de municiones para nuestra arma que apunta hacia el futuro. Es posible caer en la monotonía y ser la bala perdida, sin rumbo. ¿Quién no se ha arrepentido? Siempre después de cada maldad está el eco que nos atormenta; quizá somos como el ajedrez, si movemos las piezas de tal manera: estamos aquí. Pero si opto por moverlas diferente, ¿dónde estaremos? Por lo menos los deseos de cumpleaños antes de soplar la vela se me han cumplido, siempre pido: seguir soplando. Uno de mis peores defectos o quizá virtud es que soy desconfiado, no creo en nadie. Siempre he tratado de actuar con cautela, puedo ser muy bueno y también malo, algo que odio y no perdono es la traición. A veces mi cuerpo se levanta en las mañanas con pocas ganas de salir a la calle, solo quiere estar en paz y eso le doy, no lo jodo pero al parecer en estos últimos años estoy sufriendo de algo en la espalda que me tiene loco, en cualquier posición que me encuentre suele doler. Me dicen que es tensión y verdaderamente siento el musculo que se estira y no me deja respirar, esto último es una exageración. Me considero un mal consejero, en algunas cosas no suelo ser el mismo guerrero de cuentos que pelea con dragones y brujas, por eso le pido disculpas al señor que me escribió hace unas semanas pidiéndome ayuda, lastima no era la persona indicada. Quién no quiso jugar un poco y termino enredándose en ese minúsculo vaivén del destino que nos acorrala y se pone en nuestra contra justo cuando no queremos esforzar a la imaginación y termina perdiéndose en tu mirada, en tu cuerpo inquieto de vertebras traviesas y de zigzagueantes caderas, de tiernos estímulos y de bellos muslos. De bella sonrisa, aunque ahora esté cruda y quiera retratarse de tal forma que espanta mis tiernos halagos. Ahora creo que no solo soy yo ni nosotros, el tiempo cada vez va más rápido, esto es ciencia. Quisiera decir que alguna mosca viola este silencio tan tierno pero no es nada más y nada menos que el procesador de mi computadora pidiendo mantenimiento. Ahora el frío está engreído y no soporta ver a uno con ropa de verano. Hay que conocerme muy bien para saber cuando hablo de mí porque casi siempre escribo en primera persona, no hay que confundir, porque puedo estar hablando de ti. Muchas veces me preguntan qué escribo, obviamente se refieren al estilo, solo sé que esto no es poesía y no consumo drogas, si en algún estilo me acomodo háganmelo saber. Ahora los ojos quieren descansar, hasta pronto o hasta cuando exista algún pretexto para hablar de mí, cosa que solo TÚ te das cuenta, por eso te quiero.