
Hace ya más de un año que cruzamos las fronteras con las maletas llenas de incertidumbre, sin te amos por temor. Hace ya bastante que los pasaportes con te quiero se quedaron olvidados al lado de una taza de café. La aduana y su impuesto millonario que poco sabe de sentimientos a escondidas, que poco sabe de encuentros furtivos quiere indemnizar todo este enredo con placer, que no se lo niego pero quizá no sabe que me encantas porque me escuchas, aunque divague. El tiempo no se ha sentado a contemplarnos, porque nos ha visto envejecer de la mano, discutiendo, dándonos prueba de que nos gustamos, aunque lo neguemos. Ella anda dándome las alas y no para escapar volando sino para caminar con precisión, pisar fuerte y no rendirme, la verdad no recuerdo que me lo hayan hecho sentir antes, eres linda. Me ofreciste una parte de tu vida, que mi presencia nunca olvides. Sí, me diste eso, eso que quizá lo conseguí con astucia y poco amor, eso que dijiste “hasta el matrimonio”, eso que “¿quizá no te importe?, eso que “soy menor de edad”, eso que “tengo miedo”, eso que aprendí a llamar tesoro, y de qué manera, porque pusiste en tela de juicio otro cofre. Sé que no tenemos pasaporte para esta relación, que podemos legalizar documentos pero preferimos así, ilegales, quizá por miedo. Sería injusto hacerte daño, nunca pretendo hacerlo pero suele pasar sin querer, te puedo dar las gracias por los bonitos momentos que me haces pasar y te puedo regalar renglones anónimos, tímidos, sinceros. Porque es la idea la que piensa y ahora pienso que te quiero.
"...Sé que nunca me olvidaré de ti."
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada